Urano, el cielo,
se desposó con Gaia, la tierra, y la fecundó creando a sus
hijos que eran Titanes y Cíclopes. Sin embargo, Urano era tan perfeccionista,
que odiaba a sus propias criaturas por no considerarlas bellas, y las condenó
a vivir en el Tártaro, encerradas bajo la tierra sin poder ver la
luz.
Pero Gaia amaba a sus hijos y deseaba
liberarlos de las profundas tinieblas. Entonces, trazó un plan para
librarse de Urano, eligió a Saturno, que también odiaba a
su padre. El hijo, en efecto acepto la tarea, y tras esperar el momento
oportuno y mientras su padre hacia el amor con su madre, Cronos, cortó
los genitales de Urano, con una hoz ofrecida por su madre. El lingam celeste
cayó en la tierra, y unas gotas de semen impregnaron el Océano...
Y Venus surgió de la espuma del mar...
La más bella entre las diosas,
que emerge suavemente de las agua, protegida en su concha de madreperla.
Es Isthar, la estrella de la mañana, inanna, la diosa de la fecundidad
sumeria, Astarté la diosa fenicia del amor.
Ni Siquiera el mundo de los
dioses había visto jamás tan seductora hermosura, era el arquetipo
de la eterna feminidad.
Los poetas celebran el contorno
perfecto de su rostro, el brillo de sus ojos, la sonrisa de su boca, la
pureza de sus pechos. Los músicos se inspiraban en la dama del amor
y la dedicaban sus canciones.
Según la leyenda, la mujer
nacida de las olas fue transportada a Cíteres, y después
a la isla de Chipre, donde la edificaron santuarios, y la veneraban bajo
el nombre de Citérea, (no olvidemos que la cítara es el instrumento
antecesor de la guitarra actual), este culto influyó notablemente
en el misticismo occidental. Además existieron templos a lo largo
y ancho del Mediterráneo como en la isla de Cos, Corinto y Sicilia....
Desde el principio, Platón
distingue dos Afroditas:
la Venus Urania, diosa del
amor puro, y la Venus Pandemos, diosa celeste del amor carnal o
terrestre.
Mi intención es dedicarle
esta ponencia a Venus Urania, ya que pienso que en el momento actual donde
nos encontramos , la esperanza de una nueva era, una era del espíritu,
de luz y unidad, nos conectaría de nuevo al mito de Venus Urania,
para, y ahora a la inversa, unirnos a lo celeste, después de mucho
tiempo inmersos en la caída terrestre.
Y ¿Como hacerlo?.
Desde el horizonte interior
de cada uno de nosotros, podemos acceder desde lo más profundo del
corazón, encendiendo la llama de los elohim, o espíritus
de luz, al nacimiento del amor; de un amor más puro, de verdad,
y así, en el amanecer de Acuario, de la Venus Acuaria que decimos los artistas,
despertar a una conciencia más universal, más aérea,
menos pesada y dura que la que tenemos ahora.
Y desde la encrucijada, sabiendo
ya que ninguno de los cuatro caminos o cuatro direcciones le conducirá
donde él desea, porque los cuatro acaban siempre en sendos horizontes,
llega una recta fina interminable, y al final del desierto, el océano,
el abismo infinito. Ya no hay más tierra bajo sus pies donde anclarse,
porque hasta el pasado más inmediato ya no existe...
La Ascensión del pez al
reino de los cielos...
Entre los quechuas, la más antigua
civilización del Perú, Acuario es llamado el tiempo de las
aguas. Las aguas que sanan la herida, la herida del Rey Sagrado que custodia
el Grial en la Saga Artúrica; el cuenco, la concha de los peregrinos
en la tradición europea.
Dice la leyenda que el ángel
de la luz cae, y de su frente, de su corona, se desprende la esmeralda,
el fragmento de la luz original que es preciso recuperar si queremos la
inmortalidad del alma, si queremos volver a la unidad del Todo.
Un Puente entre
Culturas
El joven divino crecerá
transportando la luz
para todos los hombres del mundo.
Pero además, Venus, que
tiene características similares a la Tierra como planeta y que incluso
se dice que es su alma gemela, en nuestra Carta Natal simboliza la Armonía
del alma y las uniones afectivas. Y también la conciencia especifica
del individuo, la elegancia, la creación y la expresión del
arte, la Música, etc...
Es la estrella de cinco puntas,
el quinto armónico, el que se refiere al éter, a la expresión
primera que el hombre tiene para construir a si mismo en el mundo de la
forma. Su aspecto de qunitil (72º) simboliza la proporción
armónica y la evolución de la mente, la inteligencia; recordemos
a Leonardo de Vinci y su estudio del hombre del Renacimiento.
Las escuelas esotéricas
ven en el cinco, el poder del hombre, su punto de elevación hasta
el lugar de origen. El hombre después de la caída. Pues todo esto
está simbolizado por Venus, la estrella dual...
Ahora vamos a considerar
a Venus en nuestro horóscopo personal; como estrella de la mañana,
es decir, si salió antes que el Sol, se le llama Venus Lucifer, y si salió
después del sol, Venus Hespéride, o estrella vespertina.
Siempre en relación a la dirección Este-Oeste, del Sol, en
sentido a las agujas del reloj.
Ejemplo: Si el Sol está
a 10º de Libra y Venus a 0º de Libra, pues Vd. tiene la Venus
Lucifer, o la estrella de la mañana.
Y si tiene el sol a 1oº
de Libra y Venus en 20º de Libra, pues Vd. tiene la Venus Hespéride
o la Venus del atardecer.
Sería muy importante
desarrollar esto en nuestra Carta Astral pues nos va a mostrar características muy importantes y a veces olvidadas de nuestra personalidad, en torno a
lo afectivo, uniones y modos de comportamiento social. No podemos olvidar
el signo, la casa y aspectos que recibe Venus, pero primero, consideraríamos
el trabajo con la Venus en sus dos aspectos. (Dane Rudhyar, Músico
Y Astrólogo desarrolló ampliamente estas dos facetas de Venus).
Para mi la persona que tiene
la Venus Lucifer, representa a alguien que se siente elegido de Dios para
llevar una tarea en la vida. Esto es una particularidad muy Uraniana, muy
perfeccionista, sería una persona muy intuitiva, innovadora, creativa,
que busca siempre la libertad.
Y la persona que tiene la
Venus Hespéride, sería un ser muy amoroso, si, pero más relajado,
no tan apasionado, alguien más estable emocionalmente, que necesitaría
racionalizar sus procesos sentimentales, dándole a su vida una mayor seguridad
conectando más con las energías de la Tierra.
Es decir, mientras que las personas
con Venus, como estrella de la mañana, nos invita a vivir cada dia
como si fuera el último. Las que tienen la Venus como estrella de
la tarde, nos indican como relajarnos y prepararnos para la noche.
"Dialogaré con los
asistentes sobre sus propios casos , y yo mismo les invitaré a ver
algunos ejemplos gráficos que tengo archivados en mi escuela".
Por último les voy
a mostrar el Ciclo de retrogradaciones de Venus, que se podría titular:
Venus, la
Rosa y el Corazón Sideral
El planeta del Amor se
pone retrógrado cada 583 a 589 días, es decir, aproximadamente
cada año y siete meses, Venus va describiendo un movimiento en el
cielo parecido a una rosa, o a un corazón.
Su ciclo completo, para volver
al mismo sitio, es de ocho años, pero dos grados por detrás
cada vez. Es decir, traza la figura geométrica del pentágono,
a modo de estrella de cinco puntas, en sus 5 sucesivas retrogradaciones,
o bucles completándola esos 8 años.
Su dibujo en el cielo se puede
denominar La Danza Cósmica de Venus.
Es el mándala que utilizaron los árabes, persas e hindúes en las cúpulas de sus
templos. La rosa y la cruz también ha sido utilizado por los místicos
cristianos para la transmutación del cuerpo y del alma.
En el gráfico nº
1 se puede observar el movimiento sideral de Venus en su ciclo completo. Y
en el gráfico nº 2 el corazón Sideral. Estos gráficos
están sacados de la revista Astrológica Asociación Journal de
Londres, firmado por N. Kollerstrom M.A. aunque el descubrimiento fue hecho
por el astrónomo Michael E. O´neill en 1984.
Un Puente entre
Culturas
La última
retrogradación de Venus se produjo entre Mayo y Julio de 1996 y
fue en el signo de Géminis; la próxima será en Diciembre
de 1997 y durará hasta febrero de 1998 que se pondrá directo,
estará entre el signo de Acuario y Capricornio, cerrado este año
Acuariano de 1997.
La rosa que se inicio en Diciembre
de 1989 en el signo de Acuario, y que se cierra ahora, ocho años
más tarde en el mismo lugar, que hace imaginar que se habrá
cerrado una flor de loto en el firmamento y que nuevamente comenzará
a trazar otra que quizás y volviendo al principio de este trabajo.
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