En primer lugar
cabe destacar que el conocimiento astrológico es el primer conjunto
de ideas y pensamientos que conforman un saber sujeto unos principios de
procedimentales, en este caso vinculados a la aritmética celeste.
Probablemente que la astrología haya sido el primer saber que haya
motivado el pensamiento abstracto sujeto a una técnica, y dada la
naturaleza de la misma materia, haya propiciado la autoorganización
de dicho conocimiento, dotándose el mismo de unas cualidades, propiedades
y características que no se hayan ni siquiera en el arte, el cual
en las últimas décadas a sucumbido a la jerarquización
de la sociedad, perdiendo con ello su fuerza, vitalidad, profundidad y
esencia primordial, por suerte, la astrología ha vivido una situación
social diferente, los astrólogos casi siempre han sido mal vistos
tanto por el poder estatal como por el pueblo, siendo este último
condicionado en su opinión por el poder, esto ha ocasionado un colectivo
de individuos que de forma singular y sin un plan global, se ponen a trabajar
e investigar en este saber, muchos de estos individuos lo hacen de forma
solitaria y clandestina, pero aun trabajando de forma individual y apenas
conectados con el resto de individuos, el conocimiento astrológico
crece, pero con una particularidad, todas las investigaciones, teorías
y técnicas astrológicas son preservadas, incluso respetadas,
aun cuando la lógica y la razón las refuta, y la misma coherencia
del conocimiento aunque invita a eliminarlas lo que hace es solamente no
considerarlas, pero no por ello las olvida. Esto sin duda lleva a fortalecer
el conocimiento astrológico, la organización de sus miembros
es independiente y autónoma, las conexiones y contactos son mínimos,
y su caos aparente proporciona un pensamiento variable, de ideas,
teorías, y técnicas diferentes, siendo al mismo tiempo también
muy plástico y flexible, capaz de adaptarse a las dificultades y
sobrevivir ante las situaciones más adversas. Esta autoorganización
del sistema tanto en sus miembros, lo es también en el conocimiento,
ya que, la experiencia personal es la que conforma el saber astrológico
de cada cual, siendo los cursos y libros fuentes de conocimiento a integrar
en la experiencia personal al no existir jerarquía docente, por
carecer de estructuras institucionales.
Esta multipolaridad
del flujo del conocimiento astrológico hace que el sistema pueda
regenerarse a partir de cualquiera de sus miembros en cualquier tiempo
y espacio, las pérdidas pueden ser especificas en áreas especializadas,
pero en ningún momento afectarán al cuerpo esencial del saber
ni afectarán a sus más adecuadas técnicas. La organización
es horizontal por lo que el trabajo es multidireccional y optimizado en
la sinergia de la afinidad y complementación de sus miembros, no
hay subordinación en cuanto a funciones y actividad.
Como vemos
hay realmente libertad e independencia a la hora de adquirir el conocimiento
e incluso trabajar por parte del resto de miembros del sistema, no hay
condicionantes internos, sólo situaciones externas que pueden ser
armónicas o inarmónicas, y esto es también la clave
de la fortaleza y al supervivencia, el conocimiento astrológico
depende de la conciencia de los miembros que componen el colectivo. Los
otros conocimientos están subordinados a diversos poderes, la medicina
a los intereses de las grandes compañías farmacéuticas,
la ingeniería, la química, la física y demás
conocimientos están subordinados a intereses mercantiles, militares,
políticos, en muchas ocasiones los intereses de estos grupos, por
cierto muy institucionalizados, son ajenos al interés y bienestar
colectivo, cuando no contrarios, por otra parte, es normal, que dichos
conocimientos estén tan institucionalizados, pues es la única
forma real de condicionarlos y manipularlos en función de los diversos
intereses. Es por eso que curiosamente el método científico
se imponga para hacer bueno ciertas realidades, cuando dicho método
surge de un principio de interés que únicamente no es sapiencial,
quizá por ello la ciencia niegue realidades científicas que
el futuro tiene que hacer como verdaderas ante la evidencia. Pero volviendo
a la autoorganización como sistema vital y apto para la supervivencia
en cualquier medio, tenemos un modelo similar en Internet, donde no existe
estructura de poder, y sin embargo, la información fluye con total
libertad, con una libertad desconocida hasta hoy, ya que los internautas
son independientes libres, y en cualquier ordenador puede existir una gran
cantidad capaz de llegar a un gran número de miembros en la red.
Así y todo, la sociedad está intentado estructurar e institucionalizar
este sistema, creando ciertas autoridades y reglas para su uso, con lo
que la independencia está condicionada, por lo que el sistema realmente
no es autónomo. La autoorganización del conocimiento astrológico
tiene la ventaja de ser realmente autónomo, y realmente adaptable
a cualquier cambio externo, incluso evolucionar y revitalizarse con dichos
cambios, prueba de ello es que la astrología fue una de las primeras
materias en hacer uso de la informática, a principios de los años
80 ya habían aparecido programas astrológicos que poco tienen
que envidiar a los actuales, esto es porque las decisiones se toman de
forma individual, sin protocolos ni estudios previos en base a la conciencia
e intuición de los miembros, el individuo aporta iniciativas que
le permiten mejorar el sistema y evolucionar como individuo. La vitalidad
de este sistema la hemos visto a lo largo de la historia, incluso muchos
astrólogos han sido asesinados por hablar de dicho saber o defender
sus ideas, y no por ello el colectivo ha sufrido pausa alguna, más
bien se ha fortalecido al contraerse y aunar sus miembros esfuerzos.
Evidentemente
las correspondencias astrológicas de esta materia se sitúan
en el signo de Acuario, la colaboración interdependiente y autónoma
del grupo sin un plan global aporta la máxima evolución,
y con ello se marcan importantes diferencias, en Capricornio todo obedece
a un orden, a unos principios basados en al conveniencia del control para
mantener unos intereses, de ello surge la estructura e institucionalización,
y por ello la motivación es el materialismo, donde se
esconde la inseguridad y la vulnerabilidad, pero en este estadio
no hay interés de evolucionar, sólo progresar como mucho,
en función de un plan global que puede beneficiar o no a todos sus
miembros. La ciencia es fruto de los principios de Capricornio, un
estado de desarrollo social de la conciencia fijado en unas reglas cerradas
en un momento difíciles de abrir en otro. En realidad los intereses
económicos son causa en la estructuración de los conocimientos,
junto con la motivación del poder político para controlar
y ejercer la voluntad de dicho poder sobre otras voluntades, siendo este
poder también el que hace uso de las instituciones y la estructura
social sometida a éstas. Como se puede apreciar la supervivencia
se somete al orden y al sentimiento de inseguridad, que curiosamente se
paga con subordinación y sometimiento a determinadas reglas de control.
Lo más lamentable es que dichos conocimientos se usan sólo
beneficiando a una parte de la población, mientras que la otra sufre,
pasa hambre, y no dispone de los avances científicos, paradójicamente
en nombre de la ciencia se saquean los recursos naturales de algunas zonas
y se altera el ecosistema. El principio capricorniano coloca barreras a
la participación en el sistema de todos sus miembros, sólo
admite y funciona con unos y no con los otros. En contra el principio acuariano
regido por Urano favorece e invita a la participación a todos, al
parecer la diferencia es grande.
Estamos viendo
que las sociedades más desarrolladas están creando reglas,
pautas y normas para una excesiva organización vertical en la que
el individuo apenas tendrá espacio y tiempo para respirar mentalmente.
Ha llegado el momento que la ayuda a otras personas, incluso a miembros
de nuestra propia familia pasa por las instituciones, incluso llegará
el momento en que estará prohibido ayudar a nuestros mayores sin
control y supervisión de la institución de turno. La tendencia
actual de los grupos de poder es a regular o prohibir conductas, hechos
y cosas, hasta el punto que la libertad e intimidad del individuo pertenecerán
al estado, controlado este a su vez por los grupos habituales de poder.
La verticalidad del sistema social y sus componentes se cruza de lleno
con los sistemas de autoorganización, por el momento la astrología
ha dado muestras de clara supervivencia, aunque es verdad que se ha tenido
que ocultar y ser hermética en numerosas ocasiones, incluso en los
tiempos actuales se mantienen vitales gracias al hermetismo ciertos conocimientos
englobados en el saber astrológico.
No parece que
existan dudas entre los principios que rigen un sistema capricorniano y
un sistema acuariano, en este último se inicia el camino hacia la
evolución, mientras que en el primero se consolida tanto el sistema
que sólo tiene dos vías, cristalizarse o evolucionar, una
vía evolutiva parece ser internet, y de momento hay una lucha entre
los individuos y el poder, pero este último tiene la tecnología
adecuada para ejercer un estricto control sobre dicho sistema de información
y conocimientos.
José
Hernández 2002