LOS PUNTOS VIRTUALES

 

 

Aún no hemos conseguido saber qué tipo de energía es el que provoca las influencias planetarias sobre los seres y eventos.

También está la cuestión de cómo un planeta pequeño como Plutón puede actuar con la misma intensidad que Júpiter, por ejemplo, que es mucho mayor y está más cerca.

Lo más desconcertante para quien se dedica a investigar en este terreno es que no todos los agentes son materiales; están los nodos lunares, el eje de los ápsides (Lilith, Príapo), los partes arábigos...

¿Cómo es posible que en un momento dado como es el del nacimiento de un ser, influya el Nodo Lunar que es un punto en el que no sólo no está la Luna, sino que (aunque sí en longitud) no ha estado antes ni estará después?

Bueno, podemos tomar una actitud de fé mística y decir que hay una correlación entre los Arcanos Supremos y el Plano Astral, o algo parecido.

O bien estar de acuerdo con los antiguos astrólogos y opinar que los astros no influyen directamente, sino que por la ley de que todo lo que es arriba así es abajo, nos indican el desarrollo del Propósito Divino.

Una última alternativa es elaborar teorías. Una de ellas podría ser ésta:

Sabemos que la Tierra tiene un campo magnético, y se cree que está producido por fricción entre las distintas capas blandas del interior del planeta, que tienen diferentes densidades y volúmenes.

Conscientemente no tenemos "sensores" que nos informen de los campos electromagnéticos, pero está comprobado que pueden influir en los procesos viscerales y nerviosos; por lo tanto no es disparatado suponer que puedan "modular" la conducta de los individuos.

Ahora bien, estas distintas capas interiores pueden tener un periodo de resonancia que las haga moverse sincrónicamente con planetas determinados, ya que los astros producen una especie de onda gravitacional al variar su distancia a la Tierra durante sus traslaciones.

Como en los fenómenos de resonancia los impulsos de energía son acumulativos, el límite de la intensidad no depende de estos impulsos sino del sistema resonante.

Todo esto explicaría: 

Primero, que diferentes masas planetarias produzcan efectos de la misma magnitud. 

Segundo, que esa especie de "marea" interior que modula el campo magnético pueda producir un efecto similar al que produciría el cuerpo celeste, si se encontrara en un lugar determinado en un momento determinado, al ser su periodo igual al del astro.

Al calcular las efemérides del planeta estaríamos en realidad haciéndolo con la "onda gravitacional", que sería la que produciría el efecto a través del magnetismo terrestre.

Aunque esta teoría sólo parece explicar fenómenos de comportamiento y no de destino, sobre el que también predecimos en Astrología. 

Sin embargo, si es cierto que el carácter engendra destino y el destino influye igualmente en el carácter, podría ser un punto de partida, o un "andamiaje", que nos ayudara a ir construyendo el verdadero edificio del Saber Astrológico, basado en conocimientos científicos actuales con los que no puede ni debe estar reñido.

Carlos Mantilla
Sevilla (España)