Las
casas astrológicas como aspectos
Las casas
astrológicas son uno de los factores de la carta astral en el que
los astrólogos no terminamos de ponernos de común acuerdo.
Desde
los tiempos de Regimuntanus, las diversas escuelas han basado el concepto
del Ascendente en el horizonte terrestre, independizándolo de esta
forma del Medio Cielo y vinculándolo más a las coordenadas
del lugar de nacimiento.
Esto
particulariza mucho más los horóscopos y pueden darse argumentos
de porqué es así, pero me da la impresión de que si
la mayoría de esas escuelas se hallaran cerca de los polos, donde
no hay ortos ni ocasos de sol en seis meses, habrían hallado otros
sistemas que no dependieran de este factor, y habrían hallado razones
tan convincentes como las que ahora aducen.
Hay además
motivo para buscar otra alternativa, y es la tendencia actual (en la que
me incluyo), de considerar la Astrología desde el punto de vista
de las leyes de la ondulatoria.
Por
ejemplo, en la teoría de armónicos, no es posible delimitar
las casas si no se trazan iguales, lo cual sería o bien introducir
en la carta del armónico correspondiente un elemento erróneo,
o admitir que es el sistema que funciona.
En esta
ponencia yo propongo una perspectiva distinta, basando la interpretación
de las casas y del Ascendente en los diferentes aspectos que forman con
el Medio Cielo, que es un punto que, aunque virtual, es real ya que
corresponde a la Ascensión Recta del meridiano del lugar en el momento
del nacimiento, o sea el Tiempo Sidéreo.
Considerando
este punto de partida, el Fondo del Cielo queda definido como oposición
al Medio Cielo. Como toda oposición son dos aspectos contrarios
de una misma cosa, el eje que pasa por ellos se referirá a lo que
tienen tradicionalmente en común, que es el Destino.
La diferencia
entre ellos es que el Medio Cielo se interpreta como el destino que depende
del esfuerzo del sujeto, y el Fondo del Cielo el destino que le viene
por herencia.
Pasando
a las cuadraturas con el Medio Cielo, vemos que se hallan en un eje perpendicular
al anterior, o sea "coordenada cero" de destino. En ondulatoria, coinciden
con los nodos de la onda, de intensidad cero también.
Estos
son los puntos de más libertad del individuo, donde su temperamento
se pone más de manifiesto, y donde lo tiene más "disponible".
No es
difícil darnos cuenta de que uno de ellos coincide con el concepto
del Ascendente, y que si no fuera por lo habituados que estamos a que exista
lo reinventaríamos, quizás con otro nombre. Claro que como
en realidad asciende...
Nos encontramos
así con cuatro puntos de referencia para las demás casas;
estos puntos son los que siempre se han tenido en cuenta, pero aquí
han sido definidos considerando que los dos conceptos principales del horóscopo,
el destino y el libre albedrío, tienen que hallarse en cuadratura
para que cada factor sea el "cero de energía" del otro, y aún
más: que uno de ellos puede ser simplemente la ausencia del otro.
( ¿Será que el destino, o quizá el libre albedrío,
no existen realmente? ).
Pues
bien, el influjo de cualquier planeta que se halle en uno de esos cuatro
puntos podemos interpretarlo de dos maneras: la tradicional, de que al
estar en la punta, cúspide o puerta de la casa correspondiente,
actúa en ese ámbito; y desde el punto de vista del aspecto
de cuadratura que forma con los dos puntos del otro eje, como que interfiere
en el ámbito que se trate, bien de destino o de albedrío.
Pero como los dos factores son contrarios, en realidad al favorecer a uno
obstaculiza el otro, luego ¿no estamos diciendo lo mismo?.
Una cosa
queda por justificar: si el Ascendente y el Descendente están ambos
en cuadratura con el Medio Cielo, ¿por qué no significan
exactamente lo mismo?
Buena
pregunta, como diría Holmes. Creo que puede responderse teniendo
en cuenta que en realidad, al ser el horóscopo algo dinámico,
hay que distinguir qué punto asciende primero y cuál lo hace
después. Si consideramos el aspecto como una relación de
fase, la cuadratura correspondería a los nodos; pero aunque éstos
tengan energía cero no es lo mismo uno que otro, ya que uno es ascendente
y otro descendente (qué coincidencia de nombres, ¿no?).
Pasemos
a los trígonos con el Medio Cielo.
El concepto
generalizado de trígono es el de un aspecto que, por participar
los dos puntos de la misma triplicidad zodiacal, es favorable por afinidad,
propiciando que las cosas se desarrollen según la ley del mínimo
esfuerzo; y también es encadenante por el mismo motivo.
Tradicionalmente,
las casas II y VI están relacionadas con la X, y las tres se refieren
respectivamente a la prosperidad, profesión y status del sujeto.
Un planeta
que se halle o transite por la punta de una de estas dos casas, naturalmente
actuará en el ámbito que se le ha asignado a esa casa. Pero,
¿no será porque al estar en trígono con el Medio Cielo
afecta al destino del individuo en esa determinada faceta según
el aspecto sea Medio Cielo trígono planeta, o planeta trígono
Medio Cielo?
Y si,
usando el sistema Plácidus por ejemplo, la cúspide de la
casa no forma trígono con el Medio Cielo, ¿cuál será
más influyente, el punto que forma trígono, o la cúspide
o puerta de la casa, ya que ésta se considera el lugar de máxima
actuación del planeta?
Eso
en el caso de que el punto trígono caiga dentro de esa casa, porque
si cae en la adyacente, el contrasentido es bastante obvio.
Un ejemplo
de esto podemos verlo en la figura 1.
Las
casas corresponden a una carta de fecha 21/12/1941, a las 14:40 horas,
en Sevilla.
Vemos
que, si bien la punta de casa VI está prácticamente
en trígono con el Medio Cielo la de casa II no, estando el lugar
del trígono en casa I.
¿Cuál
de los dos puntos, transitados por ejemplo por Júpiter, favorecerá
más el desarrollo del nativo? Según unos, el que se halla
en un máximo del armónico 3 (desarrollo) del Medio Cielo;
según otros, la cúspide de casa II.
Para
mí, lo lógico es que sean coincidentes, ya que además
de propiciar una interpretación limpia y coherente, lo único
que puede invalidar esto es que las casas dependan del ángulo entre
Medio Cielo y Ascendente, y esto a su vez depende en el sistema Plácidus
y otros, del grado del signo que aparecía por el horizonte en el
momento del nacimiento,¡considerando el horizonte al nivel del mar!
(A mí esto me suena a chapuza, y perdónenme la insolencia).